- ¿ Qué pasa?
- Otra vez…
- No vayas a llorar!
- No, ni una lágrima, cumplo lo que juro.
P e r f e c t o , ya me había jodido la tarde, tampoco tenía intención de fingir excusas así que me tumbé en el sofa sin escuchar la conversación y evitando miradas. Me fui lo más temprano que pude con un cabreo que nadie pudiera imaginar… y entonces las miraditas, ¡vaya puñetero día de miarditas!, ¿ acaso ahora está de moda mirar a gente fea? Seguramente sea eso porque peores pintas no podía tener…¡ alaa, y encima a pitar con el coche para que se entere todo el mundo!, puse la música con el móvil a tope…y se me ocurrió pensar que quizas es que a los tíos les atraigan las que tenemos un cartel escrito en la frente que ponga: ``Ni se te ocurra mirarme, estoy de mala leche y tengo ganas de pegarle una ostia a cualquiera’’…en tal caso justificaría a la perfección los silvidos de esos GILIPOLLAS.
Cómo no, bronca en casa, lo mejor cuando estoy enfadada. Ni un solo grito, misteriosamente no rechisté a ninguna acusación, me senté donde nadie podía verme y me sujete fuertemente a la pared como si la silla no tuviera suficiente fuerza para soportarme. Creí haber envejecido en segundos hasta convertirme en una ancianita que no tiene fuerzas para seguir luchando tras una larga vida, respiré profundamente mientras asumía los reproches de mis padres los cuales no sabía ni a que se debían, n i - m e - i m p o r t a .
Otra vez en la calle actué como un espantapajaros, ¡ ese maldito corazón de madera y manos de paja!, puse fe en que sirviera de autodefensa. La gente parece siempre muy fuerte, ¿por qué demonios no iba a serlo yo?. Me concentré en respirar ritmicamente, contando segundos, intentando convencerme de que el oxígeno es más importante para mi subsistencia que
- Otra vez…
- No vayas a llorar!
- No, ni una lágrima, cumplo lo que juro.
P e r f e c t o , ya me había jodido la tarde, tampoco tenía intención de fingir excusas así que me tumbé en el sofa sin escuchar la conversación y evitando miradas. Me fui lo más temprano que pude con un cabreo que nadie pudiera imaginar… y entonces las miraditas, ¡vaya puñetero día de miarditas!, ¿ acaso ahora está de moda mirar a gente fea? Seguramente sea eso porque peores pintas no podía tener…¡ alaa, y encima a pitar con el coche para que se entere todo el mundo!, puse la música con el móvil a tope…y se me ocurrió pensar que quizas es que a los tíos les atraigan las que tenemos un cartel escrito en la frente que ponga: ``Ni se te ocurra mirarme, estoy de mala leche y tengo ganas de pegarle una ostia a cualquiera’’…en tal caso justificaría a la perfección los silvidos de esos GILIPOLLAS.
Cómo no, bronca en casa, lo mejor cuando estoy enfadada. Ni un solo grito, misteriosamente no rechisté a ninguna acusación, me senté donde nadie podía verme y me sujete fuertemente a la pared como si la silla no tuviera suficiente fuerza para soportarme. Creí haber envejecido en segundos hasta convertirme en una ancianita que no tiene fuerzas para seguir luchando tras una larga vida, respiré profundamente mientras asumía los reproches de mis padres los cuales no sabía ni a que se debían, n i - m e - i m p o r t a .
Otra vez en la calle actué como un espantapajaros, ¡ ese maldito corazón de madera y manos de paja!, puse fe en que sirviera de autodefensa. La gente parece siempre muy fuerte, ¿por qué demonios no iba a serlo yo?. Me concentré en respirar ritmicamente, contando segundos, intentando convencerme de que el oxígeno es más importante para mi subsistencia que
él…trago aire…lo expulso….eey!! no tenía tanta diferencia respirar con vivir, ahora que sabía respirar sólo me faltaba aprender a vivir…recoger todo el oxígeno de mi alrededor y expulsar lo malo.
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