31.8.09

Descalza..los malditos tacones por ahí tirados, y mar mucho mar…el pelo molestándome en la cara más de la cuenta. No tengo miedo a estar sola, la mejor noche de mi vida lo estaba. De hecho siempre lo estoy, a veces es un problema porque nadie te entiende e incluso piensan que lo hago porque estoy mal, pero la realidad es que me gusta estarlo. Si tuviera que recordar un momento feliz siempre sería ese…por primera vez en mi vida nadie me escuchaba, y no era solo un sueño. Jamás había visto tantas estrellas…ya sé que suena demasiado cursi pero no me importa, era increible…daba vueltas sobre mí misma y siempre había estrellas, me daba igual todo cuanto estaba a mi alrededor. ¿ Qué gilipollas se fija en eso cuando tienes una discoteca, o mejor dicho…un barco entero a ‘todo incluido’ para disfrutar?. Sí, supongo que me gusta ser tonta. Si pudiera volver a algún lugar sería allí, y me tiraría de nuevo toda la noche…y que siguieran pensando que estoy loca por subir a superficie justo el día de más viento, y que luego me hecharan la bronca del siglo por lo que pudiera haber pasado. Qué más da todo eso cuando tienes la oportunidad de disfrutar de aquel paisaje y poder guardarlo con candado de triple seguridad para evitar que se escape el recuerdo. Justo en el borde, y aquel aire..las olas chocando al pasar…césped, sin importar qué se me viera y qué no…estrellas fugaces, poder cantar y gritar cuanto quisiera, eso era mucho mejor que todas las biodraminas existentes, porque cuando algo duele demasiado aquello que te hace feliz lo hace desaparecer.

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