Había tantas cosas que no recordaba...
Los sentimientos si no los guardas se pierden. Por algún motivo nos acordamos de las acciones, yo al menos también tengo un lejano eco de felicidad o tristeza, a veces incluso un punto de amargura o añoranza, sobre lo que fue nuestro pasado.
Pero - ahora hablando sólo por mi - el dolor del día a día ya no está, se ha esfumado, desaparecido. Todas las noches sin dormir y las vueltas a la almohada...de aquello no queda nada.
Creo que eso es una gran esperanza, de que el tiempo pasa y con él el sufrimiento del ayer cada vez está más lejano. Y si perdonamos, un día cualquiera despertamos de forma distinta, con el pasado en su sitio, y recordándolo desde el presente, sin ese punto de dolor.
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