Discúlpame si te digo que conmigo no se juega, que no estoy dispuesta a que me vuelvan a machacar.
Discúlpame si no me van las caras divorciadas con la vida, si elijo ponerme una sonrisa.
Perdona si te digo que la tristeza es mi enemiga, que prefiero plantarle cara a refugiarme en ella.
Que no justifico mis actos por el daño que me hicieron, que todos los corazones esconden algún lamento, que jamás salgo huyendo.
Perdona si me río de las situaciones, que bien sé que los problemas vienen a montones. Que todos tenemos un talón de Aquiles, y dolores..miles.
Pero si aprendieras a ver tras mi sonrisa, si en mis ojos se reflejara lo que pienso, si en vez de callar, palabra a palabra expresara lo que siento, entonces....
entonces no dudarías en salir corriendo.
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