Vuelvo a decaer.
Me levanto pensando que es culpa de los sueños, ¡odio los sueños! , me recuerdan a ti.
Pero no es eso, algo va mal, últimamente las cosas no paran de ir mal.
Abro la ventana, pero el poco aire que llega a mis pulmones me raspa con violencia, ¿qué le he hecho yo para que me corte de esa manera?
Finalmente me rindo al sueño, o la garganta se rinde a mi esfuerzo no estoy segura.
La mañana me da la bienvenida con unos grados de más, tanto en mi cuerpo como en la calle, y al final pienso que debo agradecerlo, porque mi corazón muere de frío en su interminable invierno.
No hay comentarios:
Publicar un comentario