El dolor se esfuma, como el humo de ese cigarrillo que yace inerte en el suelo, pisoteado por numerosos pies.
Comienza a llover y se pierde su rastro.
Intento buscar, desesperada y algo asustada en mi interior, pero no encuentro más que el vacío, ¿qué ha pasado?
Las horas pasan muy lentas, o quizás rápido...de cualquier modo no lo noto. Me descubro a cualquier hora con la mirada en..quién sabe donde, yo no. Una noche cálida de mediados de octubre, pizarras que se llenan y se borran ante mis ojos, el viento, de eso sí me doy cuenta…¿qué?, me hablaban…
Y otra noche de calor, un coche que casi atropella a aquella bici…oh! Soy yo la que va encima! ¿Yo? No, yo no estoy aquí.
Quiero explicar algo, decir cualquier cosa…pero todo está fuera de lugar.
¿Qué pobre excusa ideo ahora para callar mi corazón? Ninguna, mi imaginación está atada a mil cuerdas que le impiden volar, ver más allá de mi ego. Estúpida egoísta…tampoco hoy abrirás los ojos, ¿verdad?
Pero juro que lo intento, dar explicaciones a lo que no sé…pero es que ya no sé ni quién soy yo.
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