intenté hacer que se separaran, el dolor y la realidad.
la irrealidad era negra y en ella no me dolía tanto.
la realidad era roja y me hacía sentir como si me aserran por la mitad, me atropellara un autobús, me golpeara un boxeador, me pisotearan unos toros y me sumergieran en ácido, todo a la vez.
la realidad había llegado demasiado rápido.
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