10.9.09

De un tiempo aquí ya no me ando con tontadas, quiero decir: hipocresía la justa, y si no es ninguna mucho mejor.
No practico sonrisas falsas, ni a diferencia de lo que harían en mi lugar me haré la fuerte y fingiré felicidad. La fuerza no me ha caracterizado nunca, ni física ni psicológica, y mucho menos la voluntad.
No es que quiera que nadie piense que vago por la vida convertida en un zombi sin corazón, simplemente está anestesiado pero volverá a latir.
Corro cuando tengo que hacerlo y digo tonterías por doquier. Pongo cara de asco ante chistes estúpidos y río a carcajadas de las invenciones sarcásticas de mi atormentado cerebro.
Al no tener un motivo firme de ira, antes de estallar respiro dos veces pausadas. Y luego le digo las sandeces que vagan por mi cabeza a cualquiera ajeno a ti, y no pienses que sales bien parado, yo lo clasificaría más como no encontrar los frenos de una moto cuando vas a tomar la curva que se alza en un acantilado mortal.
No pienses que huyo ni me escondo, solo tomo aire para no morir en el intento de resistir a un corazón encaprichado de ti.

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