2.9.09

Animada, serena, perezosa y cansada.
Las mañanas saben a roncos despertares, que te desplazan rápidamente en el tiempo haciendo que lo vivido sea un eco lejano de tus recuerdos.
La noche de ayer se me antoja a años luz, y no he dormido más de cuatro horas; suficiente para reponer las pilas y darme fuerzas...aunque no las suficientes.
Condenada a vivir mi vida, perfecto.
Mi vida era bonita, de esas que mucha gente envidia, de aquí para allá, eligiendo cada día entre un montón de opciones y quedándome con la que más me gustara. A mí me encantaba poder elegir. Una vida normal, sin cambios bruscos, pequeños puntos brillantes se apagaban de vez en cuando pero siempre tenía más estrellas. Yo era feliz con lo que tenía, y si no fuera por ti, mi único problema sería elegir entre isla mágica o piscina.
Tenía mucha gente alrededor, sí; pero siempre estaba sola. Soy de las que no soporto que me digan te quiero cuando sabes que no es algo más que superficial, nunca había deseado algo así y no iba a cambiar de ideas, pero hablando con franqueza, me encontraba sola.
Una vez que lo aceptas no es tan doloroso.

Septiembre, un curso más, un año.Soy de las que se esconden al ver la navaja, nunca les plantaría cara, soy muy poco. Pero si no era capaz de eso definitivamente, no tenía el coraje suficiente para matarme de una vez por todas y acabar este sin vivir.

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