Sumergirme entre los conceptos ser o estar nunca atrajo mi atención, pero el hecho de ahogarme parece estar escrito en mi destino, así que no me supuso más frustración de la necesaria el enterarme de que mi cuerpo mantenía una lucha interior a punto de destrozarme.
Mis decisiones a veces me trastocan más de lo que lo estoy de nacimiento. Si mi cabeza funcionara con un mínimo de racionalidad ahora no estaría aquí, yo sola escribiendo como una loca que no tiene otra cosa mejor que hacer, seguramente estaría en la playa, aunque eso es lo que me diferencia de mucha gente: odio la playa un sábado por la noche, demasiada gente hasta para mojarme los pies (de comprar un helado ni hablar).
Definitivamente debería hacerme psicóloga, pero nada de tener pacientes, con los líos que invaden mi cabeza tendría trabajo para el resto de la eternidad ( gracias a dios nada es eterno, o eso creo yo).
No creo que este sea mi día así que esperaré sentada unos minutos más a ver si el puto móvil ( sin ánimos de insultar al móvil) suena de una vez.
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