Dejaré la ventana abierta y que el calor de esta noche pegajosa de verano me arrope en un abrazo mortal, ya que solo allí a lo lejos se puede ver la luna, pero por lo visto las nubes eligieron la melodía adecuada para posarse y añadir una notas extras de melancolía entre la dura letra que esconde esta canción.
Es demasiado bella como para desear alejarse.
Quizás mañana esto sean solo recuerdos de un corazón que dejará de latir cuando tú lo hagas, en un tal vez lejano reiré de lo absurdo del hoy al comprobar lo irreal del mañana inventado por mí, aquel futuro improvisado que años luz de aquí dejo de existir,,
Ojos que me espían en un afán de protegerme, tal vez de ti, tal vez de mí misma, pero que no me dejan vivir la vida que yo deseo.
Si estoy loca o no, lo decidirá mi falta de sentido común, pero no cambiará en dos años, ni en veinte, y mientras tanto rondó por mi cabeza el por qué inexistente de no poder vivir sin ataduras, sin compromisos, y sin elaborar un futuro que me asegure una vida que no está asegurada para nadie, porque hace treinta latidos que dejé de respirar,,, pero las teclas se mueven pos sí solas, componiendo en este piano la melodía que jamás viviré.
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